Si usted andaba buscando cómo hacerse millonario antes de fin de año, Donald Trump le tiene una propuesta. El lunes, a ocho días de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, escribió en Truth Social que “cualquiera que denuncie fraude electoral en las elecciones pasadas o en las próximas elecciones de medio término de 2026” recibirá “1.000.000 de dólares tras el arresto y la condena de quienes crearon el fraude”. Así, con signo de exclamación incluido.

Ahora, les explico por qué no conviene renunciar todavía al trabajo. Según Newsweek, Trump no dijo de dónde sale el dinero, ni cómo se presenta una denuncia, ni quién decide si califica, ni si esto forma parte de algún programa federal. La Casa Blanca no dio más detalles. Y cuando le preguntaron al Departamento de Justicia, que en teoría sería el encargado de arrestar y conseguir la condena, respondió con una frase que me parece una joya: “Nos remitimos a la Casa Blanca”. O sea, cada uno le pasa la pelota al otro, y el millón queda flotando en el aire.

Lo curioso es que hace apenas unos días el mismo Departamento de Justicia lanzó un programa de incentivos para denunciantes de fraude de 25 millones de dólares, cuyas reglas publicadas hablan de recompensas que generalmente van de 10.000 a 30.000 dólares, y a su sola discreción, también según Newsweek. Del millón por cabeza no dice nada.

Esta película ya la vimos. Después de las elecciones de 2020, el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, ofreció a través de su comité de campaña hasta un millón de dólares en recompensas, con un mínimo de 25.000 por denuncia que terminara en condena. ¿Saben cuánto pagó y a quién? Según Yahoo News, casi un año después le entregó 25.000 dólares a Eric Frank, un trabajador electoral demócrata de Pensilvania, que denunció a un votante republicano que había votado por segunda vez usando el nombre de su hijo. El primer fraude premiado resultó ser, digamos, del equipo propio.

Los expertos electorales de ambos partidos coinciden en que no hay evidencia de fraude generalizado en EE.UU. y que los casos aislados, como votar en nombre de un familiar fallecido, son raros y suelen detectarse con los controles que ya existen, según la cobertura de Reuters recogida por FOX 5 Atlanta. Eso no significa que no ocurra nunca, significa que no ocurre en la escala que se insinúa.

Y como un anuncio nunca viene solo, en declaraciones a periodistas en Iowa, Trump dijo que la elección de Brasil, donde Lula derrotó el domingo a Flávio Bolsonaro, “parecía amañada”. “No tomé partido, pero francamente parecía otra elección amañada”, dijo, según Open Magazine, sin presentar ninguna prueba. Eso sí, aclaró que él gobierna Estados Unidos y no Brasil, y que se lleva bien con Lula.

A mí, como venezolano, la palabra fraude no me causa gracia. Nosotros vivimos un fraude de verdad en julio de 2024, con actas en la mano, y sabemos lo que cuesta probarlo y lo poco que sirve gritarlo sin pruebas. Por eso me preocupa cuando la palabra se usa como recompensa de campaña. ¿Cuántos de esos millones creen ustedes que se van a pagar de verdad después del 3 de noviembre?