Cuando María Corina Machado escribió “Estoy aquí. Con ustedes” este domingo, las reacciones empezaron a llegar en cuestión de minutos. Y lo interesante, por lo menos para mí, no es solo lo que dijo cada uno, sino lo que cada uno quiso dejar claro con lo que dijo. Porque en una frase se puede leer una estrategia completa.
Arranco por Donald Trump, que fue el más escueto y quizás el más revelador. Preguntado por periodistas en Washington, respondió: “No sé nada al respecto, pero creo que es una mujer muy agradable”, según AP. Y en otra versión de la misma respuesta, recogida por Vanguardia: “Me dio su Premio Nobel, así que ¿cómo puedo decir otra cosa? Y espero que esté a salvo”. Agregó que a su gobierno le va “muy bien” en Venezuela, sin explicar qué quería decir. Fíjense en el detalle: Trump se desmarca. Dice que no sabía nada. El presidente que hace pocos días dijo que una elección entre Delcy y Machado “sería interesante” hoy no quiere aparecer como parte del regreso.
Marco Rubio hizo justo lo contrario. El secretario de Estado reclamó el mérito para la estrategia de Washington: escribió en X que las condiciones que permitieron el regreso seguro de Machado “son el resultado directo de las conversaciones de reconciliación respaldadas por Estados Unidos”, y que su país “espera que se sigan respetando las libertades de todos los sectores de la política venezolana”, según la reseña de Headtopics. Telemundo recogió que llamó a esas conversaciones “la mejor oportunidad que ha tenido Venezuela en treinta años”. Y ante AP fue más directo: Machado tiene “todo el derecho de entrar en su país cuando ella quiera regresar”, aunque insistió en que antes de nuevas elecciones Venezuela debe estabilizar su economía y reconstruir el Poder Judicial y el CNE. Ahí está el matiz: celebra el regreso, pero no le pone fecha a las elecciones.
Del lado de la oposición, la emoción fue la nota. Edmundo González Urrutia, a quien la oposición reconoce como ganador de las presidenciales de 2024 y que sigue en el exilio, escribió: “¡Venezuela! Me emociona muchísimo anunciarles que nuestra líder, mi querida María Corina, está en territorio venezolano”, y dijo que espera reunirse pronto con ella, según Infobae. La Plataforma Unitaria Democrática celebró el regreso y pidió reforzar la unidad hacia una transición “democrática, pacífica y ordenada”. David Smolansky, su asesor en asuntos exteriores, lo llamó un paso hacia la transición y las elecciones libres.
La frase de Figuera y la de Giménez
Hay una reacción que me parece especialmente cargada, y es la de Dinorah Figuera, la jefa de la delegación opositora en la mesa de diálogo, de la que Machado no forma parte. “Hoy vemos avances hacia la obtención de plenas garantías para todos los venezolanos”, dijo, según Telemundo 51. Leída al lado de la de Rubio, la idea es la misma: el regreso como fruto del diálogo. Es una forma de decir que la mesa sirve. Y puede que sirva. Pero también es una forma de ponerle dueño a un regreso que Machado intentó siete veces por su cuenta.
En Florida, como era de esperarse, el tono fue otro. El congresista republicano Carlos Giménez responsabilizó directamente a Delcy y Jorge Rodríguez, a Diosdado Cabello, a Vladimir Padrino López y a González López por cualquier cosa que le pase a Machado, y advirtió: “Si siguen con las amenazas, terminarán pulverizados como los esbirros castristas que custodiaban a Maduro”, según Univision. María Elvira Salazar escribió que el regreso “marca un momento importante para Venezuela”, y en declaraciones recogidas por Telemundo añadió: “Ahora les toca a los venezolanos decidir qué país quieren y quién quieren que los lidere”. El senador Rick Scott dijo en una entrevista con EVTV que estaría dispuesto a viajar con ella.
¿Y el Gobierno venezolano? Nada. Hasta la publicación de esta nota, ni Delcy Rodríguez, ni Jorge Rodríguez, ni Diosdado Cabello habían dicho una palabra sobre el regreso, según AP y los medios que siguen la noticia en vivo. Es un silencio raro en un chavismo que suele responder a todo, y más todavía si uno recuerda que esta misma semana Delcy llamó grupos “muy, muy pequeños” a los que marcharon pidiendo justamente este regreso.
Si yo tuviera que resumir el día en una sola idea, sería esta: todos celebran que Machado volvió, pero cada uno quiere contar una historia distinta sobre por qué volvió. Washington dice que fue el diálogo. Trump dice que no sabía nada. La oposición dice que fue la lucha. Y el chavismo, por ahora, no dice nada. ¿Quién va a tener razón? Eso lo va a decidir lo que pase en los próximos días en la calle.
