Ya está en Caracas. María Corina Machado entró a la capital pasadas las nueve de la noche del domingo, según 14ymedio, después de una caravana que salió de Santa Rosa, en Lara, y que por la gente en la carretera tardó unas ocho horas, de acuerdo con Reuters. “Noche de reencuentro en nuestra Caracas”, escribió en sus redes, y al cerrar el día: “¡Este día lo recordaremos siempre! Vamos a terminar la tarea, juntos”. A NTN24, mientras avanzaba por la autopista Valle-Coche, solo le dijo una frase: “El país nos está dando una lección a todos. Esto es Venezuela”, según recoge Las Top News.
Ayer, en la nota del regreso, les dije que lo primero que había que admitir con honestidad era que no sabíamos cómo había entrado. Esta mañana hay una reconstrucción, y viene de Reuters. Cuatro personas que conocen el viaje le contaron a la agencia que Machado voló en un avión privado de Panamá a Colombia a finales de la semana pasada y que el domingo cruzó la frontera por tierra. Una de esas fuentes agregó que contratistas de seguridad estadounidenses la custodiaron en el trayecto. Otra persona informada de sus movimientos dijo que el regreso se coordinó con los gobiernos de Estados Unidos, Panamá y Colombia, que “Trump aprobó su regreso y fue informado” del plan, y que Washington advirtió a las autoridades venezolanas que no interfirieran ni pusieran en riesgo su seguridad. Ojo: todo eso viene de fuentes anónimas, el equipo de Machado no ha dicho por dónde entró, Colombia no lo ha confirmado y ni la Casa Blanca, ni el Departamento de Estado, ni el Ministerio de Comunicación de Venezuela respondieron a Reuters.
Y aquí es donde a mí la historia se me pone interesante. Porque el domingo, en la Casa Blanca, Trump dijo que no sabía nada del regreso. “Es una mujer muy agradable”, dijo, y enseguida: “Pero nos está yendo muy bien en Venezuela”, una frase que Reuters leyó como señal de que seguirá respaldando a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Si la versión de las fuentes es cierta, el presidente que “no sabía nada” fue el que dio luz verde. Y esa diferencia importa: no es lo mismo una Machado que vuelve con la protección explícita de Washington que una que vuelve por su cuenta. Marco Rubio, por su parte, insistió en que el regreso es “resultado directo” de las conversaciones de reconciliación que respalda Estados Unidos y dijo que son “la mejor oportunidad que ha tenido Venezuela en treinta años”. Recuerden además que en junio la misma Reuters reveló que funcionarios estadounidenses le habían pedido a Machado, al menos una vez, que postergara su vuelta.
Del lado del chavismo, el silencio sigue. Hasta esta mañana ni Delcy Rodríguez, ni Jorge Rodríguez, ni Diosdado Cabello habían dicho una palabra sobre la llegada. Lo más parecido a una respuesta fue un mensaje de Jorge Arreaza, que está en la delegación oficialista del diálogo, defendiendo que las conversaciones no buscan la “neutralización o desaparición del otro”. No la nombró, así que yo no lo leería ni como bienvenida ni como garantía.
¿Y ahora qué va a hacer? Su asesor David Smolansky le dijo a Reuters que Machado se reunirá con víctimas del terremoto, con familias de presos políticos, con la comunidad internacional y con dirigentes del movimiento democrático, y que “trabajará de forma proactiva por una fecha para elecciones libres y justas”. Ella misma lo resumió en redes: “Por el reencuentro de cada familia, por la libertad de cada preso político, por la libertad de Venezuela”. Vente Venezuela, además, lanzó una aplicación para recoger datos de los venezolanos en el exterior que quieren votar, con la idea de entregárselos a un CNE reformado. Eso conecta con algo que les expliqué hace poco en la nota sobre qué exige hoy la ley para votar desde afuera: una app no reemplaza el registro electoral, pero sí puede medir cuántos somos y presionar con ese número.
Desde Madrid, Edmundo González escribió que “muy pronto” estará “con ustedes y con ella”, aunque no dio fecha. Y mientras tanto, la mesa de la que Machado no forma parte sigue su propio calendario: el miércoles 28 abren las postulaciones para el nuevo TSJ, como conté en esta nota, y la cuarta ronda del diálogo será del 11 al 15 de noviembre.
Lo que veo es una paradoja difícil de ignorar. La líder con más respaldo en la calle volvió gracias, según todo indica, a un acuerdo entre gobiernos en el que ella no estaba sentada, y regresa a un país gobernado por una presidenta interina a la que Washington sigue respaldando. Las multitudes de anoche le dieron a Machado algo que ninguna mesa le podía dar. La pregunta es si eso alcanza para que le pongan fecha a la elección, o si van a intentar que la caravana se quede en una noche bonita.
